Yo vengo acá a San Luis y traigo conmigo algo muy pesado el estigma del porteño. Cabe aclarar que no están muy errados, si bien yo no nací en capital he adquirido muchas de las costumbre y los malos hábitos porteños.
Uno de ellos es constantemente pensar en lo malo. Por ejemplo ayer se me tocaron el timbre tres chicos no exactamente bien vestidos, pero bue son chico, ahora que lo pienso no sé como esperaba que estuvieran vestidos. Sigo, los 3 chicos venían con un perro que ahora que me doy cuenta no lo fiche demasiado bien tampoco. La cuestión era que habían tocado el timbre para pedirme un pelota que se les había caído. Hasta acá todo bien.
Ahora les muestro lo que proceso mi cerebro. Eran las 10 de la noche, ¿Quien tocara timbre a esta hora? Abro y eran tres chicos encapuchados y mal vestidos. El perro me pareció de raza y demasiado bien para la compañía. Yo inmediatamente pensé ¿Qué querrán?. Les pregunto y me dicen que estaban jugando con el perro y se les pasó una pelota, pero me señalaron al lado de la reja, yo por supuesto pensé, ¿si está al lado de la reja porque no la agarran?, después mas pensamientos vinieron a mi mente. ¿Quién juega con el perro a esta hora?¿Como hicieron para que justo quedara al lado de la reja?¿Ese perro será realmente de ellos?¿Porque tienen las capuchas puestas a la noche si no hace frio(yo estaba de remera)?¿Me querrán afanar(A mi defensa encajaban en el estereotipo de chorro porteño)? Entonces agarro y le digo algo como ahora no puedo, la verdad que ni me acuerdo que dije pero me parece que fue algo como no puedo.
A eso de las once me agarro la intriga y me pregunte, si no habrá sido cierto lo de la pelota. Salgo y busco la pelota por donde ellos más o menos habían señalado. Busque así no mas por al lado de la reja, y como no la encontré me dije a mi mismo, estos me querían afanar o la de la alcanzaron ellos mismos. Así que dormí tranquilo.
Al día siguiente le cuento a mis viejos, voy a cenar a lo de mi tío, le cuento a ellos también. Cuestión que ellos dicen, “uhh que terrible”, “que mal”, etc. ¿Cuando me traen de vuelta a la casa, que encuentra mi tío tirado por ahí en el jardín? LA PELOTA. UHHH yo dije inmediatamente pobre pibes, deben haber pensado que yo era idiota o algo y que no podía alcanzar una pelota XD.

Moraleja: Esta bien ser algo de cuidadoso, pero también tengo que tener una mente más abierta a todas estas cosas. Espero que les sirva para algo. Y yo lamentablemente esta vez preferí no arriesgarme a pagar el “Optimism Tax”

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